lunes, 9 de noviembre de 2009

ÉXTASIS FUGAZ

ÉXTASIS FUGAZ


Cuando bajé los pies de la cama, con los ojos aún cerrados,
se sumergieron en la dúctil firmeza que nos aferra a esta
dimensión, cautivos de la cotidiana osadía de vivir en un
mundo, ¡Tan imperfecto! para nuestros sueños.
Condenados a seguir hacia al exterminio, como reses.
Piezas del engranaje que mueve el sistema, absortos en la
podredumbre de los que dirigen y mantienen en funciona-
miento tan monstruosa maquinaria.
¡Sin poder escapar!

Rebeldía oprimida, relámpagos de libertades que no se ha-
yan; caen como rayos de tempestad cuando la lluvia azota.

Nimiedad multiplicada por miles que sienten igual.
Algarabía de voces, como el silencio que nadie escucha…
errantes y silentes deambulan.

Levante las pestañas del ahogo de mi alma, para ser
¡libre al fin!, por este instante, por unas horas, ¡Qué sé yo!
Y caminé sobre nubes de algodón, fragantes de primaveras
insólitas y colores multiplicados, de hierba fresca; rebrotes
de sueños que se anidan como pajarillos al resguardo del
aguacero, esperando que salga el sol.

Caminé diáfana y ligera, desprovista de la pesadumbre que
aniquila el alma, escalando el arco iris de las esperanzas.
¡Blanca y luminosa! me sonreía la “Verdad” y sus aliadas
“Alegría y Paz”. ¡Cuanta luz, Dios mío!,pueden ellas
irradiar…

Más allá, en el océano de miradas de zafiros, sosegadas
flotan las barcazas de la “Paciencia” y la “Compasión”,
la “Prudencia y el Perdón”; aguas mansas que dan paz.
¡Arrullo materno que calma la tempestad!

¡Radiantes! Dorados como los rayos del sol, refulgentes en
este espacio donde me hallo; se mueven de aquí para allá,
el “Optimismo” y la Bondad”, “la Solidaridad y
la Amistad";fuerza pura, energía divina que origina
felicidad.

Aquí están los pigmentos de la carencia terrenal, matices
celestiales para pintar el raciocinio de “Lealtad,
Generosidad y Comprensión”, recubriendo el núcleo de la
emancipación humana.

Sobre las praderas florecidas, dibujadas con lápices
de amor,me saludan con modestia: la Gratitud,
la Sencillez y la Sinceridad. ¡Cuánta dicha alberga mi corazón!,
¡Sí…! Allá, en la nube escarlata está sonriendo el Amor. ¡Dios…!
¡¡¡No quiero despertar!!!



¡Déjame para siempre estar aquí!
 
 
Irene Vergara
Derechos de Autor
 
 

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